17 de enero de 2026
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Tragedia en la Vuelta Automovilística al Ecuador

Una jornada marcada por la emoción del automovilismo terminó en tragedia el pasado 30 de julio de 2025, durante la tercera etapa de la Vuelta al Ecuador, un rally organizado por la Federación Ecuatoriana de Automovilismo y Kartismo (FEDAK). El presidente de esta entidad es el doctor Marcelo Ron.

El accidente ocurrió en el tramo Aguaján–Ambato, en la provincia de Tungurahua, cuando un vehículo de competencia perdió el control en una curva y embistió a un grupo de espectadores que observaban desde la vereda.

El violento accidente dejó como saldo dos personas fallecidas, al menos 18 heridos y un caso especialmente desgarrador: un niño de 13 años perdió una pierna tras ser atropellado junto a su padre, quien no sobrevivió. La magnitud del siniestro forzó a la cancelación definitiva de la carrera y abrió un debate urgente sobre las condiciones de seguridad en este tipo de competencias.

¿Qué ocurrió en la etapa 3?

El accidente se produjo a pocos metros de la meta. El auto número 206, conducido por Mauricio Herdoiza y con Álvaro Sevilla como copiloto, no logró maniobrar una curva peligrosa. El vehículo impactó contra un automóvil estacionado y luego arrolló a varias personas que estaban junto a la vía.

Entre las víctimas mortales están Daniela Merino, de 21 años, estudiante de idiomas en la Universidad Técnica de Ambato, y Santiago Ortiz, de 52 años. Este último asistió al evento junto a su hijo Luis Felipe, el menor que sufrió la amputación de una pierna. El niño fue trasladado en estado reservado al Hospital Baca Ortiz en Quito, donde recibe atención especializada.

Lesionados y consecuencias médicas

Además del menor, otros tres adolescentes de 17 años sufrieron fracturas y una mujer de 63 años presentó politraumatismos severos. En cuanto al copiloto Álvaro Sevilla, este se encuentra hospitalizado con lesiones en la columna y múltiples fracturas, tras haberse trasladado por su cuenta a una clínica privada.

Las imágenes del accidente y los testimonios de los asistentes han provocado conmoción en la opinión pública. Muchos cuestionan la falta de medidas efectivas de contención y la proximidad del público a la pista, en un evento donde los vehículos alcanzan altas velocidades en tramos urbanos y rurales.

La respuesta de los organizadores

Ante la presión social y la gravedad del siniestro, la Federación Ecuatoriana de Automovilismo y Kartismo (FEDAK) decidió cancelar oficialmente la Vuelta al Ecuador el 31 de julio. En un comunicado, la organización explicó que la decisión responde a una “evaluación responsable” que prioriza la seguridad y los valores del deporte.

Marcelo Ron, presidente de la FEDAK, expresó su solidaridad con las víctimas. También dijo que la federación cuenta con una póliza de responsabilidad civil que será activada para cubrir los daños. La aseguradora debe contactar a los familiares de los heridos, especialmente a la madre del niño afectado, ya que su padre falleció en el accidente.

“La aseguradora debe actuar y comunicarse con los familiares. No es solo responsabilidad del piloto o de la organización. También hay que revisar el comportamiento del público y su ubicación en zonas de riesgo”, afirmó Ron.

Solidaridad y retiro de pilotos

La tragedia generó una ola de reacciones dentro del gremio automovilístico. Varios pilotos, entre ellos Martín Navas, quien lideraba la competencia hasta ese momento, anunciaron su retiro inmediato en señal de duelo y respeto. “No hay trofeo que valga más que la vida de una persona. Es momento de detenerse y reflexionar”, manifestó el corredor en un mensaje público.

La decisión de cancelar la carrera fue respaldada por los equipos, patrocinadores y fanáticos. La edición número 46 de la Vuelta al Ecuador debía continuar por otras provincias, pero fue suspendida de forma definitiva luego de que se confirmara la magnitud de la tragedia.

Un llamado a revisar la seguridad en el deporte

Este lamentable hecho pone en evidencia la necesidad de revisar los protocolos de seguridad en eventos deportivos de alto riesgo, donde la vida de los espectadores no puede quedar expuesta por la falta de cercos, controles o señalización. La tragedia también deja al descubierto una falla en la planificación urbana y logística de competencias que se desarrollan en entornos poblados.

Mientras las familias de las víctimas enfrentan un duelo irreparable y otras personas luchan por recuperarse en hospitales, la comunidad deportiva ecuatoriana reflexiona sobre cómo garantizar que una pasión no se convierta en tragedia. La FEDAK anunció que buscará el apoyo de la empresa privada para brindar ayuda adicional al menor que sufrió la amputación, aunque reconoció que ya “nada podrá remediar lo ocurrido”.

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